Cómo aprovechar al máximo la alcachofa

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Cómo aprovechar la alcachofa en la cocina
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Las alcachofas, Cynara scolymus, son una planta perenne propia de la zona del Mediterráneo, cultivada desde la antigüedad como alimento y como remedio medicinal.

Esta hortaliza además de saludable, es muy versátil en cocina. Se prepara hervida, al vapor, rebozada, en guisos, al horno, a la plancha e incluso a la parrilla. Su sabor delicado y suavemente amargo, y su peculiar textura lo convierten en una de las verduras más preciadas en la cocina.

Su origen y procedencia 

Las alcachofas, pertenecientes a la familia de las Asteráceas, proceden del norte de África.

Su origen se remonta a la época de los romanos y griegos, quienes la utilizaban como planta medicinal. Y fue durante la Edad Media cuando se fue introduciendo en Italia y en España.

Cómo aprovecharla en la cocina

Esta hortaliza de hoja amarga libera inulina cuando la hervimos, consiguiendo que se convierta en un alimento de sabor dulce.

Aunque la parte preferida es sin duda el receptáculo, conocido como corazón de la alcachofa, las brácteas interiores, también denominadas hojas de la alcachofa son las muy tiernas y carnosas, mientras que las exteriores son más fibrosas y rígidas. Se dice que de la alcachofa sólo se aprovecha una pequeña parte, pero lo cierto es que también se puede consumir el tallo así como las hojas exteriores. Y para ello te contamos los siguientes trucos:

  • El tallo: para aprovechar el interior de esta parte de la alcachofa cortamos el tallo y posteriormente lo pelamos.
  • La parte central de la alcachofa: el corazón de esta verdura, con un sabor intenso e inconfundible. Es importante saber prepararla para cocinarla, aquí puedes encontrar un vídeo sobre cómo cortarla de forma muy sencilla.
  • Las hojas exteriores: Aunque esta parte de la alcachofa se suele desechar, las hojas sobrantes son el acompañante ideal para utilizarlo en recetas tan deliciosas como caldos de verduras, infusiones y cremas.

Recuerda que para evitar que se oxide rápidamente, deposita tus piezas de alcachofa cortadas en un cuenco con agua e incluye perejil o un chorrito de zumo de limón.

Cómo conservar las alcachofas

Si no vamos a consumir las alcachofas en el momento, es importante conservarlas bien para garantizar su buen estado y asegurarnos que su duración sea mayor.

  • Durante 1 semana: para que se conserven en perfecto estado, introdúcelas en una bolsa de plástico bien cerrada y deposítalas en el frigorífico, en la parte recomendada para las verduras y hortalizas.
  • Durante varios meses: utiliza el mismo proceso pero deposítalas en el congelador.
  • Si nuestras alcachofas tienen tallo: las incluimos en un jarrón con agua, al igual que con las flores, y las guardamos en el frigorífico.
  • Una vez cocidas: es recomendable consumirlas en 24 horas.

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