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Alimentación emocional: qué es y cómo afrontarla
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Angélica Aragón es licenciada en Farmacia por la Universidad de Granada y diplomada en Nutrición y Dietética por la Universidad Católica de Murcia. Tiene experiencia en atención farmacéutica y en nutrición infantil, embarazo y lactancia. Además, es especialista en patologías digestivas e intolerancias alimentarias.

Entre sus objetivos como profesional, se encuentra el proyecto Healthy Family sobre nutrición emocional y familia para la adquisición de hábitos saludables, donde ejerce como coordinadora junto con la Universidad de Murcia y el Hospital Virgen del Alcázar.

¿Qué es la alimentación emocional?

El término de “alimentación emocional”, se refiere al fenómeno de recurrir a la comida como forma de aliviar un sentimiento, que normalmente deriva de estados de ánimo que desencadenan ansiedad por la comida.

Entendemos por tanto la Alimentación Emocional como “comer en respuesta a una situación o estado de ánimo”, que normalmente, suele ser de carácter negativo,  como situaciones de estrés, preocupaciones y ansiedad, que se relacionan con el hecho de comer alimentos ricos en azúcares y grasas para tranquilizarnos. Nuestro cuerpo es un organismo que se pone en marcha gracias al alimento físico, la comida, y al alimento emocional, el amor, el afecto. Si este último falla, la mente busca canales para expresar su malestar. Comer de forma compulsiva, la necesidad de perder peso, o cualquier desorden alimentario, nos avisan que nuestras emociones no están como deberían.

 La alimentación, por tanto, no sólo nos sirve como fuente de energía; también puede tener la capacidad de acallar conflictos psicológicos que no podemos expresar.

Investigaciones   recientes, muestran   que   un   85%   de   las   personas   no   poseen conocimientos suficientes acerca  de  las  emociones  o  estados de  ánimo  y  su impacto  en la alimentación, lo cual sería importante para evitar enfermedades relacionadas con la mala alimentación tales como la obesidad, problemas cardíacos, colesterol, diabetes etc.

¿Cómo diferenciar el hambre real del emocional?

Cuando tenemos hambre real, nos comemos lo que tengamos preparado, en cambio, cuando tenemos ansiedad o estrés y tenemos hambre emocional, nuestro cuerpo y mente selecciona con antojos los alimentos que queremos tomar: helados, chocolate, patatas fritas, dulces… En ese momento se tiende a consumir de forma mayoritaria productos ultraprocesados y ricos en azúcares y grasas, nada saludables para nuestro organismo.

¿Cómo detectar si soy un comedor emocional?

Es muy importante para conseguir un estado de salud óptimo, conocer nuestro cuerpo, individualizar y personalizar menús, dietas, actividad física, etc, y conseguir un estado de armonía entre nuestros sentimientos y nuestro cuerpo.

Para saber si soy un comedor emocional es importante hacer una valoración de todos los alimentos que he tomado durante uno o dos días seguidos y valorar cuántas veces he tenido impulsos de picotear, impulsos de comer más de la cuenta, cuantas veces me he sentido mal después de comer lo que creía que no debía comer y como me siento cuando llego a casa cansado o triste.

Pautas para afrontar este problema

·         Mantén tu casa y trabajo bien ventilados y ordenados: sin exceso de cosas y con colores claros que den paz y tranquilidad.

·        Organiza tu cesta de la compra con anterioridad, de forma tranquila y sin hambre, organizando toda la semana de forma equilibrada y de modo que incluya todos los días raciones de frutas y verduras crudas.

·         Elabora los menús ricos y sabrosos, cuidarse no está reñido con el placer de disfrutar de la comida, sírvete en mesas ordenadas y bonitas, que hagan agradable el momento de la comida.

·         Mastica bien los alimentos, tomate tu tiempo para comer y disfrutar.
·         Saca tiempo para descansar, estar tranquilo, relajarte, ver una peli, salir a nadar, pasear por la playa, etc, te ayudará a mantener la calma y a valorar las situaciones con tranquilidad, dándole importancia a lo que realmente la tiene.

·         Si tienes familia el menú debe de ser el mismo para todos, y así poder comer juntos en armonía.

¿Cómo pueden ayudar las verduras a controlar el hambre emocional?

Hay evidencias científicas de que la dieta mediterránea es una de las dietas que más beneficia a la salud. Se caracteriza por unos menús ricos en frutas y verduras, legumbres integrales, aceite de oliva como grasa principal y pescados azules.

España es una de las zonas pertenecientes a la cuenca del mediterráneo y caracterizada por el consumo de estos productos. Sabemos que una dieta rica en verduras y fibra ayuda a estar más ágil y saludable con lo cual tendremos pensamientos y emociones más positivas que negativas.

El exceso de azúcares en sangre y las personas inactivas,  están asociadas a mayor índice de depresiones, pensamientos negativos, y mayor número de enfermedades. Las dietas ricas en verduras son ricas en fibra y antioxidantes, manteniendo nuestro intestino sano y fuerte, con lo cual tendremos mejor respuesta inmunológica y mejor absorción de nutrientes.

Además, los antioxidantes y vitamina C que provienen de verduras tales como el brócoli, bimi, kale o coliflor, ayudan a mantener nuestras neuronas activas y protegidas, retrasando el envejecimiento prematuro.

En las últimas cuatro décadas se ha producido un alejamiento general del patrón de la dieta mediterránea, mayor en los países mediterráneos y, sobre todo, en las áreas del litoral,y un aumento del sobrepeso y la obesidad. La obesidad es una enfermedad crónica multifactorial caracterizada por una acumulación excesiva de grasa. Cuando la ingesta es superior al gasto energético tiene lugar un desequilibrio que se refleja en un exceso de peso. El ascendente número de nuevos casos ha dado lugar a catalogarla como epidemia. De hecho, según datos de la OMS actualizados a 1 de abril de 2020, a nivel mundial 650 millones de adultos padecen esta enfermedad. Esta epidemia también afecta a los menores, ya que 41 millones de niños menores de 5 años padecen sobrepeso o son obesos y entre los niños de 5 a 19 años, 340 millones tienen sobrepeso u obesidad. Los profesionales de la salud deberíamos de saber transmitir bien el mensaje de los beneficios del consumo de frutas y verduras para evitar así el aumento del sobrepeso y la obesidad.

 En resumen, alimentarnos de forma variada, con una dieta rica en verduras y frutas, y mantener equilibrada nuestras emociones, serán factores claves para conseguir una buena calidad de vida. valor nutricional.

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